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Me sentiré tú

La capacidad de mis ojos para brillar con el fulgor de la confianza, la alegría y la tranquilidad se manifiesta en los espacios donde luchar para exhibir un valor interior que, según se sabe, resulta imposible de medir, no es una opción aceptada. Lo mismo en lo que a la calidad de mi alma concierne. Cuando no tenga que ser alguien para ser, cuando no sea necesario formar parte de para estar, cuando mi necesidad de actuar no florezca, cuando feliz o triste tengan el mismo valor entre sí, o sea, ninguno, ahí me sentiré yo porque me sentiré tú.

Frente al espejo

Te invito a ti a que te expreses. A que cuentes quién eres. Pero te exhorto a hacerlo por tus propios medios. De tu boca, de tu mano. El método no importa. Al menos no en esta ocasión. Da un paso al frente sin aires de militancias o de acciones basadas en ordenes superiores. No esperes un guía o un salvador. Estarás solo esta vez como lo estabas antes y lo estarás siempre. Así, para que nadie más que tú se deleite en los dominios de la culpa. Avanza con la seguridad de que vas a equivocarte porque es casi lo único que se te está permitido. Errar es tu verdadero talento. Y el mío. Más allá de eso solamente resta sendero por andar. Escribe para nosotros, canta, baila, martilla, taladra, decapita, llora, grita pero di, transmítete. Unos cuantos centenarios quedan aún como pretexto para culpar al entorno. Pero las campanas avisan y los tambores llaman. No será así eternamente. Ve y ofrécete ahora porque mil años pueden ser nada si el motivo no cambia.

Por momentos

La iluminación no es un proceso permanente. ¿Cómo podría serlo? Acentuemos que es precisamente en la eternidad de un paraíso donde radicaría la infinita existencia del infierno. No sé de nadie que haya sido iluminado. Tampoco conozco a alguien que conozca a alguien que lograra alcanzar tal estado. Todos estuvieron y estarán buscando. Todos lo adquirimos por momentos y por momentos lo perdemos. Tal vez de eso se trate. Un ir y venir como la vida misma. ¿Cuál será el instante adecuado en que me invente mi propia verdad, o mi propia mentira? La eternidad y la iluminación son una justificación, un motivo, un impulso para que exista un antes y un después, un aquí y un allá. ¿Bajo qué razonamiento sano sería posible o justificable su llegada en ocasión alguna? ¿Qué vendría tras esa experiencia plena, satisfactoria y estable cuando la misma idea de la eternidad en la iluminación sugiere un final? Digno de risa.

Ortografía

Tú, que febrilmente persigues y acosas mis pensamientos. Que sin dar tregua has estado al acecho. Siempre atenta, esperando a que osara caligrafiar para echarme en cara que si no es por tus medios, no es. Nada transgrede el portal de la autenticidad sin estar bendecido y avalado por tí… digo, por ti. Aliada de academias, institutos y ayuntamientos. Representante del mal. Lobo con piel de oveja. Omnipresente te he notado cuando un lápiz mi mano encontró. ¡Cuánto temor sentí y todavía siento! Con cada trazo un temblor. ¿Será o no será? Mucha soledad en mí, mucha soledad. Tu aliento tras mi cuello, observando de cerca mientras escribo o intento. ¡Oh, no! En realidad estás dentro. Ha sido así todo este tiempo. De ahí viene esa agitación que me hace dudar de si una idea nacida en mi pecho puede ser profunda y válida en suficiencia como para… Devendré la palabra de quien no te conoce porque en su mundo no existes. Al menos no así como en el mío. No puedes allá como aquí. Hoy seré la voz de los que no saben leer ni escribir. O mejor aún, ellos serán la voz mía.

photo by Reinhard Simon

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